jueves, 9 de junio de 2016

Diseñadores que escriben no. 3: “El reloj de agua” de Erika Estefanía Mora González



¿Quién no ama los sueños? Sean terribles o bellos, nos gusta tenerlos porque son sueños: no son reales. Si bien el sueño es indispensable para que nuestro cerebro descanse, esto sólo ocurre en ciertas fases. Cuando las personas entramos en la fase REM (Rapid Eye Movement), es el estado más cercano a estar despiertos, pero dormidos: estamos soñando y nuestro subconsciente emerge para combinarse con nuestro entorno. En esta fase los sonidos que nos rodean se involucran con lo soñado y se rescatan las vivencias del día, las memorias de vida e incluso, es posible generar un aprendizaje. Si acaso despertamos en medio de esta fase, el sueño es recordado con gran claridad. 

Se tiene registro de múltiples ejemplos de cómo las personas han recurrido a los sueños para solucionar problemas, crear inventos o incluso, consultar inquietudes como si se tratase de un oráculo. En ellos, hay un código individual que a todos nos interesa descifrar porque creemos que esconden lo que nuestras inhibiciones limitan. El ícono más reconocido del uso de los sueños está con el movimiento surrealista que alcanzó diferentes aplicaciones, pero también en los estudios de la corriente psicoanalítica. Analizar los sueños ha sido tarea de muchos expertos de la ciencia, pero también de artistas. 

Afortunadamente, siempre han existido personas que se detienen y reflexionan sobre sus sueños para hacer que sus ideas configuran obras. En mi caso trato de escribir, pero tengo la suerte de tener cerca a los diseñadores que crean obras visuales.


Proyecto editorial y tesis de Erika Mora
Erika Mora, una brillante ilustradora a la que le debo mi amistad, creó como proyecto de tesis un llamado hacia el pasado luminoso. Durante el Taller de Titulación de Diseño Gráfico, propuso la creación de un álbum ilustrado que llamó “El reloj de agua”. Desde su génesis, el proyecto fue ambicioso. A los asesores nos preocupaba que lograse completar el proyecto, no por la capacidad creativa de nuestra entonces estudiante, sino por el reto de lograr combinar la labor de ilustrar, escribir, diagramar, investigar y finalmente, producir. Y sí, lo logró: Erika demostró que podía hacerlo y ahora, su tesis y proyecto se encuentran en la biblioteca de la UGD.

Lo interesante fue que Erika se animó a escribir un álbum ilustrado, un proyecto bastante ambicioso. 

Si bien los libros ilustrados despiertan pasiones, entre la pléyade de los libros ilustrados, el álbum ilustrado ha tenido un desarrollo increíble en las últimas décadas. Un gran número de diseñadores, ilustradores, editores y escritores han incursionado en el placer de tejer texto e imagen para generar discursos inseparables. Los estudios contemporáneos en torno a los álbumes ilustrados han dejado ver que lograr la simbiosis perfecta entre texto e imagen, no es una labor sencilla. Tener ilustraciones bellas no hace un buen álbum ilustrado como tampoco el tener un gran relato o una edición de acabados preciosos. El discurso de estas piezas editoriales es una articulación de muchos subcódigos en buena sincronía.


El proyecto es una invitación
a recorrer un sueño
Como pieza editorial, “El reloj de agua” tiene ilustraciones con un trazo sencillo con poco color, pero con pequeños detalles que generan atractivas texturas. Aunado a ello, el gran atractivo de la propuesta está en la interacción de las páginas: acetatos con acentos visuales acompañan cada doble página, generando nuevas formas de ver a las ilustraciones. El pequeño libro llama la atención de inmediato, pero el texto, también lo logra. La anécdota desarrolla con un lenguaje onírico -visual y textual- cómo los sueños marcan un camino en busca de una compañía con la cual vivir recuerdos, anhelos y deseos. El álbum ilustrado nos cuenta que crecer es difícil, pero los sueños siempre serán un recurso para enfrentar la realidad. Leer este pequeño documento, es una invitación al sueño de Erika, es caminar a su lado y recorrer un río, volar entre las nubes, sentarse a ver la luna en el cielo.

Los sueños son la materia con la que construimos nuestro futuro. No deberíamos echar en saco roto sus mensajes. Quizá, en alguno de ellos se encuentre lo necesario para generar un proyecto maravilloso. Yo agradezco tanto el encontrar diseñadores con la sensibilidad necesaria para poder narrar y representar sus sueños. Ojalá la capacidad de los hombres para soñar no se pierda nunca.


Cubierta del proyecto editorial
Ilustración con acento de gotas sobre acetato.
Interacción de acetato con ilustración.
Las ilustraciones tienen referencia a lo onírico.
Entre las páginas del ejemplar, hay acetatos con acentos visuales.

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