Por Joel Olivares Ruiz
La vinculación del concepto de Utopía en la enseñanza de la arquitectura está en el ADN de la Universidad Gestalt de Diseño. Dado el enfoque humanista social e individual en el desarrollo integral de los alumnos, sobre todo en creatividad, está dirigida de manera prospéctica hacia escenarios futuros con la intencionalidad que sirvan como meta y aliciente en definir el enfoque que, aunque sea lentamente, esté encaminado hacia la construcción de un mundo mejor.
El término de utopía, que nace del enfoque metalingüístico hacia el tema del paraíso perdido o del paraíso deseable. En la actualidad suele resultar peyorativo, poco aterrizable, hasta ingenuo y por ende, poco funcional. Pero incorporar la visión prospéctica en el aprendizaje de la arquitectura como Diseño. Es una alternativa viable para una disciplina creativa, tal vez diferente, para pasar de formar profesionales para el actual mercado laboral, haciendo estudios de mercadotecnia y con ello la meta de formar altos empresarios, hacia enfocarse en la esencia de la Arquitectura, que es el Diseño.
Para el actual siglo XXI, sería un criterio desfasado y forjado en la utopía del siglo XX la industrialización como progreso social. La industrialización ha traído como consecuencia la elaboración masiva de productos que mayormente producen basura, contaminación y generan enfermedades, todo en búsqueda de control del mercado y la elaboración monopolizada. Aunque es incipiente la construcción industrializada, sí es en cuanto planeación y de manera equivocada. Lo que nos ha traído como consecuencia conjuntos habitacionales sembrados extensivamente
La educación para siglo XXI requiere de la capacidad de adaptación a los constantes cambios tecnológicos y sociales, pero ante todo con una conciencia sustentable dentro de un marco de trascendencia global. La imagen utópica del siglo XX, de una sociedad civilizada, viviendo en entornos higiénicos, accesibles y planificados, queda rebasado con la especulación de la tierra. El negocio del siglo es comprarla por hectárea y venderla por metro, talando árboles, aplanando dunas y cubriendo ciénegas. Nuestro progreso se viste de calles, casas y edificios de concreto; es decir, cambiamos un entorno natural de vegetación por un artificial de desierto.
El futuro bajo este enfoque resulta desolador. El agua ya cuesta más cara que el petróleo. Un barril en bruto de 800 litros llega a costar desde 40 a 80 dólares; aproximadamente de un peso a dos el litro. El agua cada vez es más escasa por la desforestación de los bosques, el incremento del consumo y la contaminación de los ríos y mantos freáticos. El crecimiento fundamentado en el consumo nos lleva inexorablemente hacia la catástrofe. Existen en Ciudad de México desarrollos urbanos que no cuentan con agua. ¿Se puede vivir con la ilusión de poseer una casa a kilómetros fuera de las ciudades, sin agua? Y a esto no se le llama Distopía, en sentido peyorativo, sino falta de planeación.
Ser autosuficientes en agua, aire limpio y oxigenado, en alimentos básicos y sin contaminantes industrializados, con vialidades peatonales y bici-rutas, transporte colectivo eléctrico o de hidrógeno, reciclaje de basura, depuración y reciclaje del agua, con energía solar, en ciudades pequeñas y contenidas por seguridad y áreas de cultivo…. Este sería el enfoque de las ciudades del futuro que ya se están construyendo en la India, Malasia, Emiratos Árabes y China.
La esencia del trabajo de la Arquitectura es adelantarse a los tiempos y proponer modelos que sean más eficientes para este siglo XXI. Es por ello que la educación en la UGD se basa en el desarrollo creativo de sus alumnos, incorporando la Utopía como Diseño arquitectónico, para imaginar escenarios futuros que se hagan realizables, como la propuesta teórica de Yona Friedman.
La prospectiva es el Diseño del Futuro como parte del proceso fenoménico de la evolución arquitectónica y la construcción de la ciudad. Para llevar a los alumnos a ese escenario, es menester desarrollar el proceso creativo desde el inicio, más que la racionalidad operativa y técnica, en todas las materias se puede hacer Diseño.
La educación creativa como Diseño es plantear retos como diseñar sistemas estructurales utilizando cerchas planas incluso inversas a como se han utilizado, esto es con el fin de producir formas complejas y comprender las estructuras como sistemas espaciales, no solo como técnicas esquemáticas, para luego solucionar formas complejas con estructuras simples.
Es diseñar estructuras modulares para crear la forma arquitectónica, para después aplicarla a un proyecto de tesis para titulación de Arquitectura de Interiores, donde la estructura es mínima y utilizando piezas industrializadas.
Con este aprendizaje el aplicar al enfoque prospéctico de la arquitectura bioclimática, las cubiertas verdes, la recolección y tratamiento del agua para hacerla potable, la incorporación de invernaderos en doble cubierta, va dando herramientas para el enfoque Utópico. Lo vemos cuando planeamos retos de hacer arquitectura en acantilados o como puente para salvar una cuenca en una zona urbana.
Los alumnos de 8vo semestre de Arquitectura de nuestra Universidad: Alejandra Guadalupe Cabrera Báez, Patricia Michelle Vásquez García y Gustavo Samuel Valle Juárez, dirigidos por la arq. Cristal Hernández Reza, han participado en una propuesta de concurso para el Arch Days CDMX, UTOPIA De la ficción a lo factible 2018, dentro del marco del festival Desing Week México. Reconocidos por la calidad de su trabajo, formaron parte de la exposición como etapa final para la premiación del concurso, como único grupo de estudiantes universitarios. Estuvieron compitiendo con personajes como Javier Senosiain, Tatiana Bilbao, Fernanda Canales, Mario Schjetnan y el despacho de Ramírez Vázquez.
La propuesta que presenta este concurso está basada en el aprovechamiento del agua con humedales, para el cultivo a través de chinampas o hidroponía, la construcción es unitaria, entre urbanismo y arquitectura, es decir una urbano-arquitectura, donde el espacio privado e individual está supeditado al público, como lo expresan ellos: ...espacios donde la experiencia enriquece el sentido de pertenencia sin territorio, o el territorio global. Donde se da la oportunidad social de pertenecer, por el fin común de la supervivencia.
Todo proyecto utópico pasa por una nueva organización social que se materializa en una nueva forma, incorporando los logros tecnológicos de cada época.
La visión del futuro no es para nada prometedor, pero lo prometedor son los nuevos profesionales que puedan aterrizar los modelos utópicos y hacerlos factibles.
La vinculación del concepto de Utopía en la enseñanza de la arquitectura está en el ADN de la Universidad Gestalt de Diseño. Dado el enfoque humanista social e individual en el desarrollo integral de los alumnos, sobre todo en creatividad, está dirigida de manera prospéctica hacia escenarios futuros con la intencionalidad que sirvan como meta y aliciente en definir el enfoque que, aunque sea lentamente, esté encaminado hacia la construcción de un mundo mejor.
Una anécdota que ilustra dicho enfoque la recordamos de una clase de Francisco Ursúa en Teoría superior de la Arquitectura, cuando impartía lecciones en la FAUV-Xalapa en los años 60, sobre la diferencia de enfoques en un mismo trabajo:
En la imaginaria situación, en el contexto medioeval de la construcción de la iglesia de Notre Dame en París, el filósofo Abelardo le pregunta a un obrero qué hacía. Él le responde: estoy esculpiendo una pieza de cantera para una columna. Le hace la misma pregunta a otro obrero y éste responde: estoy construyendo una columna para la nave de la iglesia, y la misma pregunta la hace a un tercer obrero. Éste último contesta: estoy haciendo la casa de Dios. La misma pregunta, al mismo oficio, haciendo la misma pieza, pero con diferente perspectiva. Cuando ésta es trascendental estamos ya en el campo de la Utopía.
Este falaz cuento educativo aplicado a la Arquitectura nos permite establecer la amplitud de posibilidades ahora que se debate en la incorporación de la inteligencia artificial como instrumento proyectual de la arquitectura y el temor de que ésta, como disciplina educativa desaparezca al ser accesible a cualquiera. Sin embargo, hay que hacer preguntas inteligentes. Para adaptar proyectos al medio ambiente natural y artificial (la ciudad), se requieren datos actualizados, siempre cambiantes. Y para imaginar escenarios, se requiere creatividad para construirlos. La IA solo puede ilustrar con los datos que cuenta, es decir lo que algún humano ha podido plantear. Planteado de otra manera, el potencial del nuevo campo de la IA requiere arquitectos con formación creativa, no solo técnica para desarrollar proyectos complejos.
En la imaginaria situación, en el contexto medioeval de la construcción de la iglesia de Notre Dame en París, el filósofo Abelardo le pregunta a un obrero qué hacía. Él le responde: estoy esculpiendo una pieza de cantera para una columna. Le hace la misma pregunta a otro obrero y éste responde: estoy construyendo una columna para la nave de la iglesia, y la misma pregunta la hace a un tercer obrero. Éste último contesta: estoy haciendo la casa de Dios. La misma pregunta, al mismo oficio, haciendo la misma pieza, pero con diferente perspectiva. Cuando ésta es trascendental estamos ya en el campo de la Utopía.
Este falaz cuento educativo aplicado a la Arquitectura nos permite establecer la amplitud de posibilidades ahora que se debate en la incorporación de la inteligencia artificial como instrumento proyectual de la arquitectura y el temor de que ésta, como disciplina educativa desaparezca al ser accesible a cualquiera. Sin embargo, hay que hacer preguntas inteligentes. Para adaptar proyectos al medio ambiente natural y artificial (la ciudad), se requieren datos actualizados, siempre cambiantes. Y para imaginar escenarios, se requiere creatividad para construirlos. La IA solo puede ilustrar con los datos que cuenta, es decir lo que algún humano ha podido plantear. Planteado de otra manera, el potencial del nuevo campo de la IA requiere arquitectos con formación creativa, no solo técnica para desarrollar proyectos complejos.
El término de utopía, que nace del enfoque metalingüístico hacia el tema del paraíso perdido o del paraíso deseable. En la actualidad suele resultar peyorativo, poco aterrizable, hasta ingenuo y por ende, poco funcional. Pero incorporar la visión prospéctica en el aprendizaje de la arquitectura como Diseño. Es una alternativa viable para una disciplina creativa, tal vez diferente, para pasar de formar profesionales para el actual mercado laboral, haciendo estudios de mercadotecnia y con ello la meta de formar altos empresarios, hacia enfocarse en la esencia de la Arquitectura, que es el Diseño.
Para el actual siglo XXI, sería un criterio desfasado y forjado en la utopía del siglo XX la industrialización como progreso social. La industrialización ha traído como consecuencia la elaboración masiva de productos que mayormente producen basura, contaminación y generan enfermedades, todo en búsqueda de control del mercado y la elaboración monopolizada. Aunque es incipiente la construcción industrializada, sí es en cuanto planeación y de manera equivocada. Lo que nos ha traído como consecuencia conjuntos habitacionales sembrados extensivamente
La educación para siglo XXI requiere de la capacidad de adaptación a los constantes cambios tecnológicos y sociales, pero ante todo con una conciencia sustentable dentro de un marco de trascendencia global. La imagen utópica del siglo XX, de una sociedad civilizada, viviendo en entornos higiénicos, accesibles y planificados, queda rebasado con la especulación de la tierra. El negocio del siglo es comprarla por hectárea y venderla por metro, talando árboles, aplanando dunas y cubriendo ciénegas. Nuestro progreso se viste de calles, casas y edificios de concreto; es decir, cambiamos un entorno natural de vegetación por un artificial de desierto.
El futuro bajo este enfoque resulta desolador. El agua ya cuesta más cara que el petróleo. Un barril en bruto de 800 litros llega a costar desde 40 a 80 dólares; aproximadamente de un peso a dos el litro. El agua cada vez es más escasa por la desforestación de los bosques, el incremento del consumo y la contaminación de los ríos y mantos freáticos. El crecimiento fundamentado en el consumo nos lleva inexorablemente hacia la catástrofe. Existen en Ciudad de México desarrollos urbanos que no cuentan con agua. ¿Se puede vivir con la ilusión de poseer una casa a kilómetros fuera de las ciudades, sin agua? Y a esto no se le llama Distopía, en sentido peyorativo, sino falta de planeación.
Ser autosuficientes en agua, aire limpio y oxigenado, en alimentos básicos y sin contaminantes industrializados, con vialidades peatonales y bici-rutas, transporte colectivo eléctrico o de hidrógeno, reciclaje de basura, depuración y reciclaje del agua, con energía solar, en ciudades pequeñas y contenidas por seguridad y áreas de cultivo…. Este sería el enfoque de las ciudades del futuro que ya se están construyendo en la India, Malasia, Emiratos Árabes y China.
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Proyecto ganador del Premio Nacional Covering, Ciudad Puente Sustentable |
La prospectiva es el Diseño del Futuro como parte del proceso fenoménico de la evolución arquitectónica y la construcción de la ciudad. Para llevar a los alumnos a ese escenario, es menester desarrollar el proceso creativo desde el inicio, más que la racionalidad operativa y técnica, en todas las materias se puede hacer Diseño.
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Diseño de Central de Transportes de Misantla. Proyecto de titulación de R. Ariadna Aburto Mesa |
La educación creativa como Diseño es plantear retos como diseñar sistemas estructurales utilizando cerchas planas incluso inversas a como se han utilizado, esto es con el fin de producir formas complejas y comprender las estructuras como sistemas espaciales, no solo como técnicas esquemáticas, para luego solucionar formas complejas con estructuras simples.
Es diseñar estructuras modulares para crear la forma arquitectónica, para después aplicarla a un proyecto de tesis para titulación de Arquitectura de Interiores, donde la estructura es mínima y utilizando piezas industrializadas.
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Modelo de puente desarrollado en el seminario de Diseño y Utopía en la Maestría en Diseño Urbano Arquitectónico Sustentable por Ángel Elizondo Almaraz |
Con este aprendizaje el aplicar al enfoque prospéctico de la arquitectura bioclimática, las cubiertas verdes, la recolección y tratamiento del agua para hacerla potable, la incorporación de invernaderos en doble cubierta, va dando herramientas para el enfoque Utópico. Lo vemos cuando planeamos retos de hacer arquitectura en acantilados o como puente para salvar una cuenca en una zona urbana.
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Proyecto Utopía: De la ficción a lo factible de Michell Vázquez García, Alejandra Cabrera Báez y Samuel Valle Juárez |
Los alumnos de 8vo semestre de Arquitectura de nuestra Universidad: Alejandra Guadalupe Cabrera Báez, Patricia Michelle Vásquez García y Gustavo Samuel Valle Juárez, dirigidos por la arq. Cristal Hernández Reza, han participado en una propuesta de concurso para el Arch Days CDMX, UTOPIA De la ficción a lo factible 2018, dentro del marco del festival Desing Week México. Reconocidos por la calidad de su trabajo, formaron parte de la exposición como etapa final para la premiación del concurso, como único grupo de estudiantes universitarios. Estuvieron compitiendo con personajes como Javier Senosiain, Tatiana Bilbao, Fernanda Canales, Mario Schjetnan y el despacho de Ramírez Vázquez.
La propuesta que presenta este concurso está basada en el aprovechamiento del agua con humedales, para el cultivo a través de chinampas o hidroponía, la construcción es unitaria, entre urbanismo y arquitectura, es decir una urbano-arquitectura, donde el espacio privado e individual está supeditado al público, como lo expresan ellos: ...espacios donde la experiencia enriquece el sentido de pertenencia sin territorio, o el territorio global. Donde se da la oportunidad social de pertenecer, por el fin común de la supervivencia.
Todo proyecto utópico pasa por una nueva organización social que se materializa en una nueva forma, incorporando los logros tecnológicos de cada época.
La visión del futuro no es para nada prometedor, pero lo prometedor son los nuevos profesionales que puedan aterrizar los modelos utópicos y hacerlos factibles.
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